Un adversario entre nosotros: el maltrato psicológico sutil

Por Dra. Dámaris Quinteros Zúñiga

Psicóloga y docente en la Universidad Peruana Unión

La mayor parte de los casos de violencia física, comienzan con agresiones verbales (Foto: Shutterstock)

Una mujer entre lágrimas y tratando de ordenar sus ideas confusas expresa: “en mi casa no hay gritos ni empujones, yo no he recibido ninguna bofetada; sin embargo, siento que algo sombrío ocurre en mi hogar, y me aflige la posibilidad de acostumbrarme y tolerarlo. Las actitudes de mis familiares me lastiman, y aunque no son golpes, el dolor es real”.

Existe una forma sutil de maltrato en los hogares. Una problemática que poco se refleja en las estadísticas, porque no llegan a las mesas de parte como denuncias o demandas. Sin embargo, es una de las formas retorcidas de interacción que puede instaurarse dentro del hogar de manera crónica y tóxica. Se trata del maltrato psicológico encubierto o sutil, cuya frecuencia, ocultamiento y perjuicio superan a las que resultan de la violencia física (Perela, 2010).

El maltrato psicológico puede ser definido como comportamientos y actitudes que lastiman de forma permanente o duradera el sentimiento de amor propio y valoración personal (Mayordomo, 2003); situaciones que pueden incluir insultos, amenazas, privación de la libertad, y otras faltas de respeto (Perela, 2010), generando temor, miedo, angustia, sentimientos de inferioridad, envilecimiento y desgaste de la resistencia moral y física (Barquín, 1992). Además, se pueden distinguir dos maneras en que el maltrato psicológico se manifiesta: abiertamente, evidenciándose a través de actitudes de control, dominación e indiferencia; y sutilmente, donde los mensajes de subestimación, aislamiento y rechazo son más disimulados o se presentan junto a supuestos mensajes afectuosos; siendo las mujeres, niños y niñas las principales víctimas de ello (Marshall, 1999).

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Las sutilezas del maltrato psicológico pueden generar confusión y perplejidad en las personas que lo sufren. Las víctimas de esta situación pueden llegar a sentir y creer que se trata de una interpretación incorrecta de las palabras o comportamientos de sus agresores, los que generalmente manipulan las capacidades criticas de sus parejas o hijos, llevándolos a aceptar información u órdenes que les generan incomodidad e infelicidad. Esto produce un fuerte desgaste emocional afectando al autoconcepto, la propia valoración y la autonomía.

A continuación, se describen y analizan algunas formas de interacción familiar que forman parte del repertorio del maltrato psicológico sutil:

  • Ausencia y distanciamiento: ¿cuánto daño puede causar una persona al estar más preocupada por el trabajo u otras tareas, en lugar de priorizar la relación con su cónyuge o con sus hijos? Pues bien, existe maltrato psicológico sutil cuando se prefiere dedicar más tiempo a actividades que se desarrollan fuera de casa y que implican distanciamiento frente a los miembros del hogar. Lo mismo ocurre cuando uno decide pasar más tiempo compartiendo con una persona del sexo opuesto, en lugar de dedicar esas horas valiosas a la relación con el esposo o la esposa; o cuando un hijo o hija pide jugar con sus padres y estos, pudiendo hacerlo, se quejan del cansancio y prefieren ver algún programa televisivo o navegar en internet. La ausencia premeditada y el distanciamiento consciente ante los miembros del hogar dejan marcas, primero tenues, pero que al pasar el tiempo generan desapego y frialdad en los vínculos conyugales y parentales.

 

  • Críticas y burlas: en las conversaciones cotidianas de una pareja, pueden aparecer expresiones que, con la apariencia de ser bromas sencillas, esconden mofas y sarcasmos que resultan denigrantes para la dignidad y el honor de una persona. Las críticas y las burlas dirigidas hacia la pareja menoscaban la imagen ante los otros y la seguridad personal. Pero, además, deterioran el autoconcepto de quien las pronuncia, ya que surgen de una actitud de sobrevaloración personal o como un mecanismo de defensa de los propios vacíos emocionales. Quien recibe constantes críticas a su aspecto físico, sus capacidades mentales o su comportamiento puede experimentar cuadros de ansiedad y tristeza profunda, al sentirse impotente para afrontar y resolver dicha situación. Por otro lado, las críticas dirigidas a los niños o niñas son golpes emocionales ante los que no saben defenderse; sus mentes, aún en formación, apenas comienzan a desarrollar los mecanismos para filtrar y analizar lo que oye y lo que ve. Proverbios 12:18 señala que “hay hombres cuyas palabras son como golpes de espada”. Recuerde: “toda palabra apresurada debe ser refrenada y no debe haber siquiera apariencia de que falte amor mutuo. Es deber de cada miembro ser amable y hablar con bondad” (White, 1988, p.177).

 

  • Negarse a dar afecto: mostrarse insensible e indiferente ante las necesidades, el dolor, la enfermedad o los logros de los miembros de la familia, también revela la presencia de maltrato sutil. Considerando que el ser humano necesita primordialmente apoyo y aceptación, tener una actitud de privación del afecto hacia la pareja crea distancias sin puentes, generando desconfianza y abriendo grietas en la relación, que se tornan permanentes. Asimismo, privar a un niño de amor es como retirarle a una plantita el acceso al agua, generando fragilidad y labilidad emocional, marcas que se irán plasmando en su futura personalidad de joven y adulto. Frente a esto, White (1988) explica: “al hablar bondadosamente a los hijos y al elogiarlos cuando tratan de obrar bien, los padres pueden alentar sus esfuerzos, hacerlos muy felices y rodear a la familia de un círculo encantado que rechazará toda sombra e introducirá la alegre luz del sol” (p. 381).

 

  • Menosprecio: este término hace referencia a la actitud de tener poca estima por una persona o tenerla en menos de lo que merece (Real Academia Española, 2019). En la Biblia se registran historias de personas que actuaron con menosprecio, un ejemplo de ello, ocurrió cuando “Mical hija de Saúl estaba mirando desde una ventana, y vio al rey David que saltaba y danzaba con toda su fuerza delante del Señor; y le menospreció en su corazón” (2 Samuel 6:16). Mical sintió rechazo y desvalorizó a su compañero de la vida; sus palabras y sus gestos despreciativos, hirieron a David al punto que rehusó tener descendencia con ella. La respuesta que dio David, da evidencia de lo dañino que puede ser el menosprecio en una relación. ¿Y qué pasa si esto ocurre solo en la mente, sin traducirse en palabras o actos? ¿Causa algún daño? Proverbios 23:7 señala “porque cuál es su pensamiento en su corazón, tal es él”, evidentemente, el carácter se muestra no sólo en lo que hacemos, sino también, en lo que motiva nuestras acciones. Nichol (1990) explica que las ofensas a Dios y a los demás, son “un acto de las facultades superiores de la mente, de la razón, del libre albedrío y de la voluntad” (p. 287), de modo que lo que uno hace es el fruto de una decisión interna previa. Así, el menosprecio trae consecuencias tanto para quien lo recibe como para el que alberga estas intenciones.

¿Qué hacer ante estos escenarios? ¿Existe alguna forma de enfrentar la sutileza del maltrato en las relaciones familiares? A continuación, tres recomendaciones.

  • En primer lugar, admitir que se está ante un problema real. Si una persona se encuentra atravesando por alguna de las situaciones descritas, y si a la luz de los consejos bíblicos y profesionales reconoce que las actitudes en su entorno familiar representan maltrato psicológico, aceptarlo puede ser el primer paso para lograr importantes cambios en su relación.
  • En segundo lugar, dedicar tiempo para reflexionar en oración. Dios está dispuesto a otorgar valentía y sabiduría para discernir e interpretar correctamente los sentimientos y aquello que los generan. Puede ser que uno mismo haya estado actuando de manera ofensiva y necesite buscar el perdón de Dios. En esta etapa también es válido recurrir a un consejero personal o profesional que contribuya a aclarar las dudas e ideas.
  • Finalmente, planificar las acciones para corregir la situación. Tomar en cuenta que la honestidad y la asertividad son herramientas valiosas para tratar el problema con el cónyuge o los hijos. Los cambios que se inician por uno mismo, aún los más pequeños, van modificando el entorno, y su constancia revela mensajes claros e infunden respeto.

Sin duda, atravesar situaciones complejas como el maltrato psicológico puede llevarnos a pensar que Dios se olvidó de la situación, pero recuerda este pasaje de Isaías 40: 27- 29 y 31: “¿Por qué murmuras, Jacob? ¿Por qué refunfuñas, Israel: ‘Mi camino está escondido del Señor; ¿mi Dios ignora mi derecho?’ ¿Acaso no lo sabes?, ¿no te has enterado? El Señor es el Dios eterno, creador de los confines de la tierra. No se cansa ni se fatiga, y su inteligencia es insondable. Él fortalece al cansado y acrecienta las fuerzas del débil… los que confían en el Señor renovarán sus fuerzas; volarán como las águilas: correrán y no se fatigarán, caminarán y no se cansarán”. Has tuya esta promesa, y renueva tu confianza en que Dios, el Dios de lo imposible, toma en cuenta tu situación, y está dispuesto a ayudarte, una vez más.

Referencias

Perela, M. (2010). Violencia de género: violencia psicológica. Foro, Nueva Época0(11), 353–376. https://doi.org/10.5209/FORO.37248

Barquín, J. (1992). Los delitos de tortura y tratos inhumanos o degradantes [Universidad de Granada]. https://dialnet.unirioja.es/servlet/tesis?codigo=106998

Marshall, L. L. (1999). Effects of men’s subtle and overt psychological abuse on low-income women. Violence and Victims14(1), 69–88. https://doi.org/10.1891/0886-6708.14.1.69

Mayordomo, V. (2003). Aspectos criminológicos, victimológicos y jurídicos de los malos tratos en el ámbito familiar. Universidad del País Vasco, Servicio Editorial.

Nichol, F. D. (1990). Comentario Bíblico Adventista. Publicaciones Interamericanas. https://comentario-biblico-adventista.webnode.es/comentari-biblico/productscbm_979572/30/

Real Academia Española. (2019). Diccionario de la lengua real española. Menosprecio | Definición | Diccionario de La Lengua Española | RAE – ASALE. https://dle.rae.es/menosprecio

White, E. G. de. (1988). El hogar cristiano. Asociación Casa Editora Sudamericana.